martes, 11 de junio de 2013

Abandonados a nuestra suerte

¡Libertad! Esa es la palabra que define lo que estoy viviendo ahora mismo. Cada milla que recorro estoy más cerca de poder hacer algo que realmente quiero hacer.
Partí de mi hogar en esta embarcación buscando nuevas oportunidades, un trabajo digno y un lugar dónde comenzar una nueva vida... Algo mejor para mí
Atrás dejé a mi familia, enfermos y abrumados por no tener casi nada que echarse a la boca...
Impasible no podía permanecer ante esa situación, tomar parte era lo más indicado...
Aquí me hallo, con ansias de vivir, tan sólo con ropa sucia y rota como equipaje, sin apenas provisiones, excepto las básicas para llegar a mi destino; Como héroe me despidieron, por intentar salvar a toda costa a quiénes me dieron la vida...
Es un largo y duro camino, las tormentas marítimas son insoportables, el hecho de racionar el poco alimento que me queda me destroza... Tengo hambre, mucha hambre... Pero pienso en mi gente y saco fuerzas desde el desdén de mi alma... Algún día volveré y lograré ser algo que en mi país no puedo ser... Alguien con un trabajo, con algo de dinero, para no tener que pasar penurias jamás...
Jamás nadie nos ha prestado ayuda... La pobreza carcomía nuestras ciudades, las epidemias nos arrasaban, la sequía nos ahuyentaba con la sed... ¿Por qué nadie en el mundo nos tiende la mano?
Es por esa razón que uno mismo tiene que partir a cambiar su futuro...
Cansancio es lo que siento, sólo y exhausto, hasta que se oculta el sol, la calor es agotadora... Pero de noche hace mucho frío...
Por fin divisé la costa, estaba a pocos minutos de llegar a mi nuevo hogar, el futuro me esperaba frente a mis ojos...
Lágrimas de emoción recorrían mi delgado rostro... Había sido difícil llegar hasta dónde estaba a punto de desembarcar... Pero de pronto... Algo no va bien ¿Qué pasa?
Unas personas con uniformes y armas me han sorprendido justo al desembarcar  ¿Dónde me llevan? Me rodean con una manta y me llevan en un aparato de hierro con cuatro ruedas...
Me encuentro en una gran casa de piedra, a mi alrededor hay muchos más como yo... Me dan de comer y de beber... Todo parecía que había salido bien...
Me parecía raro que estuviera encerrado, pues salir de este lugar no me permitían...
Lo único que me decían era que cogiera fuerzas y me recuperara, eso sí, estaba bien alimentado y disponía de cobijo...
En el amanecer de una mañana temprana me tomaron junto con otros más y nos montaron en un gran camión... Asombrado, no sabía que decir ni hacer...
Nos montaron de nuevo en un barco, pero enorme... Lleno de gente bien vestida y armada hasta los dientes...
Empezamos a movernos, no podía ser posible; El barco nos llevaba en sentido contrario hacia dónde yo había llegado días atrás...
No es eso lo que yo quería... ¿Por qué no nos permitían quedarnos allí? El mundo es libre... Podemos ir donde queramos... Nadie tiene comprado el lugar donde quiere vivir... Ningún pedazo de Tierra pertenece a nadie, no entendía nada... ¡Señor Ayúdame por favor!
Desembarcamos de vuelta... Estuve a punto de morir cruzando el mar para buscar algo mejor, mas no ha servido de nada... No me han dado la oportunidad de salvar a mi familia, me siento inútil... ¿Por qué somos así los seres humanos? Ellos no lo entienden porque no viven mi situación.... Jamás he ido al colegio, ni he tenido un juguete, ni agua para lavarme...
Son egoístas, dejan que muramos sin tomar parte ni hacer algo para cambiar nuestra situación... En parte estoy feliz porque voy a volver a ver a mi familia, pero nada ha cambiado, si nadie nos auxilia, moriremos día a día casi sin darnos cuenta, ni siquiera pudiendo hacer nada para remediarlo, para cambiar la realidad, porque esta realidad cruel, absolutista y basada en la política... Es la máquina que destruye el mundo... Vidas inocentes, niños, gente sin nada... Estamos sólos, al margen del mundo... Nuestra vida no interesa... Nacemos, sufrimos, morimos...y parece ser que así seguirá aconteciendo




1 comentario:

  1. Conmovedora historia y lo mejor, que es una realidad que se vive día a día... Saludos desde Andalucía. Me gustó

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