martes, 13 de agosto de 2013

LLora el Cielo Augusto

Amanece una noche de perséidas vagabundas en el velo crepuscular, ocultas ante la luz de la ciudad, únicamente visibles en agostos terrestres.
He esperado cientos de lunas para disfrutar de este tesoro universal, una danza de perlas luminiscentes precipitándose aleatoriamente, picos de luz perdidos en la inmensidad de la galaxia lejana, acompañados por una menguante luna donde columpiarse
Mientras caen lágrimas del paraíso, desearía poder compartirlas con alguien especial, no estar sólo, ceñido por una oscuridad que me desapercibe... Entonces giro hacia un lado, observando la mano de un hermano junto a mi espalda, encontrando una razón, al menos por dicho instante no me encuentro como un jinete solitario cabalgando en las tinieblas
Aquellos picos de luz en el norte son señales saltando al vacío, suicidándose, lágrimas de nuestros seres queridos dibujándonos un escalofrío atravesando nuestro cuerpo, mostrándonos que siguen ahí; Al menos eso quiero creer
Me gusta imaginar también que esos luceros deslizándose a la velocidad de la luz son sacrificios que realiza el firmamento para deleitar a la Madre Tierra y sus habitantes
Vivo como un patriota en esta linda noche en la que millones de deseos surcan el cielo, preguntándome si alguien estará haciendo lo mismo que hago yo; No llora el cielo, pues son mis ojos los que padecen humedecidos
Descansando, sentado en una sucia acera, apoyado en una pequeña central de electricidad, con la mirada obsesionada en lo más alto de la vía láctea, veo más de diez estrellas fugaces romper la noche, aún así soy incapaz de formular ningún deseo, pues no creo que existan los deseos en un mundo indeseable; Una fugaz pasajera es incapaz de cumplirnos nada, somos nosotros mismos los que podemos hacer relaidad nuestros deseos... Mientras tanto disfruto con la belleza que me rodea en esta noche augusta... Acordándome de todo, de todos...


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