martes, 3 de diciembre de 2013

Saltar, pero a la Vida

Una pulgada me separaba del borde del abismo, se respiraba la muerte en la frialdad del ambiente. Saltar era mi objetivo, a muy corto plazo.
Después de tantos hechos negativos deseaba alejarme de este mundo, por la vía más difícil y cobarde, llevándome los problemas al infierno, derrochando el bien más preciado que se nos puede otorgar, la vida. Traicionando mis principios, inservibles durante tanto tiempo.
Una extraña voz retumbaba en las paredes del desfiladero, indescifrable, no lograba entenderla, cómo si estuviese en un idioma desconocido, entrecortada.
No tenía motivos para seguir, o eso creía; Mis sueños habían perecido en campos de amargura, las flores trazaban espinas en el corazón, mi alma vagaba errante sin órden ni destino.
Los paseos en barca quemaban mis remos, las noches estrelladas languidecían, tornaban escuálidas, la luna ardía en lo profundo de los kilómetros.
Y los recuerdos... Emergían aún después de haberlos ahogado con  cadenas perennes.
La escasez de fuerzas, la desolación de un corazón vagabundo y quebrado, acabó por querer suicidarse, que todo lo que yo era se borrase del mapa, sin más testigo que un ángel guardian, que no era otro que yo mismo.
Fuertemente cerré los ojos, y de pronto escuché... ¡VIVE!; Así sin más desperté de aquella odiosa pesadilla, rodeado de amigos, familia, de toda aquella belleza que me rodea, entonces. sólo entonces empecé a disfrutar de todo ello, lo que se me ha ofrecido.
Todos venimos a esta aventura para alguna razón; Algún día descubriremos dicha misión. Pero debemos aprender que los problemas son parte de las raíces que hacen crecer nuestro árbol interno.


No hay comentarios:

Publicar un comentario