lunes, 9 de noviembre de 2015

Mina San Andrés

Ayer en la ruta que organizó el Colectivo Arrayanes, tuve la oportunidad de visitar por segunda vez los restos de la Mina San Andrés, una de las más significativas de nuestro distrito minero. Para mí, especialmente una de mis favoritas, por toda la historia que encierra tras sus restos.
Si no me equivoco creo que tenía una de las tres máquinas de vapor “Bull” que estuvieron funcionando en toda la zona. Otra maquinaria con la que contaba eran trituradoras de mineral.
Su profundidad estaba en torno a los 500 metros. Y lo que más me llama la atención es el paisaje que rodea este enclave minero.
La casa de máquinas que sigue perfectamente conservada, tipo Bull de estilo francés, es única, con arcos perfectos y agujeros en forma de circunferencia, como se aprecia en la imagen.
Debajo de la casa de máquinas hay túneles y bóvedas que conducen al pozo, que se pueden visitar con mucha precaución. Por último destacar su peculiar chimenea, dañada por la acción de los rayos.
Un lugar donde la cámara no se cansa de captar fotos, ya que los diferentes ángulos y perspectivas dan para mucho.


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