lunes, 9 de noviembre de 2015

Lo oculto

Adoro lo desconocido, pues confío en que lo que esconde, puede sorprenderme.
Por eso, al divisar tus ojos, me aventuré a descubrir tu mirada. Al avistar tu boca, opté por recorrer tu sonrisa. Al oler tu perfume, elegí embriagarme de ese aroma. Y al percibir la belleza oculta entre la sábana que cubría tu cuerpo, me atreví a desnudar tu piel.
Fue así como averigüé tu verdadera identidad, transformando lo ignorado, en lo que alguna vez había soñado en voz alta, en aquello que sin verlo, ni sentirlo, ni poseerlo, tantísimo amaba.


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