miércoles, 4 de noviembre de 2015

Jugar

Comienzas a sacar juguetes de tu chistera, como por arte de magia. Inevitablemente consigues sin quererlo, que regrese a mi infancia, que aún, indagando un poquito en mis adentros, mantiene viva su chispa y energía. Adoro que me muestres cada uno de los pequeños “chismes” que te acompañan en tu primera aventura llamada “niñez”; Ese moderno transformer, tus trenecitos, esa vieja y desgastada espada de pirata, el avión de última generación capaz de lanzar misiles, tu sencillo lote de bolos, ese medio desinflado balón de fútbol, el tambor de plástico fino, tu libro de dragones en 3d entre otros muchos…
No puedo evitar sonreír. En esta etapa solo pensábamos en jugar, nos creíamos invencibles, imaginábamos mundos, nuestra capacidad de ser completamente felices con tan poco, superaba los porcentajes que cambiaban al ir creciendo. Por eso, siempre debemos conservar nuestra porción de críos. Porque cuando nos hacemos mayores, nuestros problemas se multiplican, nuestros juegos cambian por estudiar mucho, más tarde por conseguir un puesto de trabajo, a superar obstáculos sin ayuda, mantener una familia, hasta llegar a ser viejecitos y acordarnos de todo lo vivido…
Hay veces que todos esos problemas se hacen tan grandes como la más alta de las montañas.
Es entonces cuando recurres a tu pequeñez para esfumarte del mundo real. Recuerdas cuando no hace mucho, tu vida se basaba en construir castillos de lego, jugar partidos de fútbol sobre aquella vieja alfombra, fichando tus mejores muñecos de goma para hacer un once de lujo.
Ni que decir tiene el ganarle a los tazos al vecino, o cuando perdías a las canicas y las perdías, intentando recuperarlas más adelante por orgullo. Sin olvidar cual trompo de los del corrillo de amigos, era capaz de estar más tiempo girando sobre sí mismo.
Volver a ese pasado reconforta. Curiosamente cuando eres pequeño, deseas hacer cosas de mayores. Pero… cuando eres mayor, logras ver que te equivocabas, porque ser “niño” era sin duda, la mejor etapa de nuestra corta existencia.


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