lunes, 12 de octubre de 2015

EL beso

Palpo tu boca dulcemente, voy dibujándola con mis dedos, como si fuesen pinceles que se humedecen de la miel que emanan tus labios. Las caricias en tu pelo presagian un desenlace de sentimientos. Y te miro, me miras, jugando a acercarnos cada vez más, mientras nuestras retinas parecen agrandarse en un brillo único. Estrechamos el cerco a escasos milímetros, hasta que el primer roce estalla en nuestro estómago, y tengo la sensación de que tiemblo, de que tu respiración se acelera, mientras nos llevamos las manos el uno al rostro del otro, cómplices de una noche de luna opacada por nubes ligeras.
Y nos dejamos llevar, por el sabor del otro, mezclando el aroma de nuestro perfume, estrechando nuestro cuerpo, nuestros corazones. De pronto, desaparece el frío que minutos antes me invadía.
No sé por qué me siento a salvo, mientras tus manos pequeñas, apuran las mías, mientras nos ruborizamos en la oscuridad, mientras respiramos de la boca del otro… Plasmando para siempre el momento, bajo un manto de estrellas oculto entre la neblina...


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