lunes, 3 de febrero de 2014

Miro al Cielo



Me gusta el cielo, mirarlo, sentarme sin prisa a observarlo, tanto de día como de noche, a cualquier hora. Es una de las maravillas del mundo, pues siempre que lo miras es diferente, es como los ojos de cierta persona que empiezo a amar con  todo mi corazón, pero para ella me guardo las palabras, el presente y el futuro, ahora sigo hablando del cielo.
Allí arriba perdí muchas personas, que ahora recuerdo con el mismo amor que siempre les tuve en vida, pero quizás no supe demostrar en su momento. “Abuelos”, esa palabra mayúscula, para esos segundos padres que siempre estuvieron viéndote crecer, madurar, o simplemente nacer. Es una pena que ahora al escucharla, las malas experiencias vividas, la crueldad con que ellos se fueron de mi lado, esa injusticia, esa impotencia, me hagan entristecer de tal manera que nunca he podido ni podré superar su pérdida.
No basta con mirar al cielo para decirles te quiero, pues en vida, jamás fui capaz de decírselo, aunque sí lo demostraba. Jamás los dejé sólos, ni tampoco a aquellos que se quedaron cuando ellos se fueron, porque me tocaba hacer de hijo fuerte, o de hermano mayor. El cielo es un paraíso lleno de ángeles y ellos me dan las fuerzas que a veces me hacen flaquear. Simplemente siento no haber dicho siempre lo que tenía que decir, ni ser el nieto perfecto, pero a veces tienes que perder algo para darte cuenta de su valor y no cometer los mismos errores, por ello en mi presente expreso siempre lo que siento, para que todos aquellos que me importan sepan lo mucho que los quiero.
Puedo seguir mirando al cielo, pues cielo es, pero el cielo de verdad se llama realidad, y ahora está aquí abajo, junto a mi familia, mis amigos, y la chica de ojos cambiantes, que en un soplido me ha cambiado la vida. Eso es lo que deseo, pues el cielo de allí arriba debe esperar, sin olvidarme de quienes desde allí vigilan mis sueños. Os quiero mucho…


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