viernes, 23 de enero de 2015
miércoles, 21 de enero de 2015
Ruta Puente Río Grande - Mina Los Curas
Bonita y corta ruta para pasear por nuestro entorno minero. Plagada de fauna y detalles dignos de recorrer. De las últimas que me faltaban por realizar por la zona del Guindo-El Centenillo. Dejamos aparcado el coche en el puente del Río Grande y cruzamos una puerta cerrada que hay. A partir de ahí se abre un sendero que llegará hasta el mismísimo Puntal, aunque nosotros acabaremos en La Mina Los Curas. Muy cerca del comienzo encontramos una cavidad en la roca, con un pequeño altar dedicado a la Virgen de La Cabeza, donde personas dejan flores y demás. Curioso y algo que llama la atención a aquellos que no saben que en ese lugar se encuentra eso. Un poquito más adelante encontramos un socavón en la piedra, cuyo final desconozco, pues a las salidas de las minas hay que guardarles respeto, nunca sabes que puedes encontrar dentro.
El sendero es perfectamente practicable, sin mucha pendiente; Idóneo para pasear tranquilamente, escuchando el arrullo de las aguas del Río Grande o Río los Curas. Pronto a la derecha podemos divisar la mina El Soldado, con su chimenea rojiza y cuadrada, y más a la derecha la imponente Culebrina, la cuál intentaremos visitar otro día.
Nos sorprendió la presencia de muchos ciervos por la zona, llenando de belleza tan bonito paraje. Después de una pronunciada curva, encontramos restos de La Mina los Curas. Pero cuidado, un enorme pozo destapado a la derecha llamó nuestra atención. Lanzamos una piedra y nos asomamos con cuidado y era imponente el fondo que apenas se veía y lo que tardaba en caer la piedra. Hay que tener muchísimo cuidado con este tipo de pozos, porque no están lo suficientemente tapados y cualquier descuido puede ser fatal. Volvemos arriba y seguimos el sendero hasta llegar a la Mina Los Curas, caracterizada por sus grandes arenas y sus casas, además de la mejor vista del Soldado y La Culebrina. Siguiendo este camino podemos llegar al pozo del Macho, que visitaremos más adelante, por otro camino. Y también llegamos hasta la bomba del Centenillo y el Puntal, pero nosotros damos media vuelta porque ya estuvimos allí días atrás accediendo por el Centenillo. Y después de curiosear, comer algo y bajar al río, tocaba volver. Ruta totalmente recomendada.
viernes, 16 de enero de 2015
sábado, 10 de enero de 2015
Ecuación de amor
De adicciones y otras drogas, me empacho de tu sonrisa,
cuyos efectos secundarios en mí, son recitados versos improvisados, que si
faltasen, mi vida se borraría como las letras una vez escritas en la fina arena
de playa. ¿Desde cuándo en mi cielo brilla una estrella así?
Tan pálida, a la vez tan luminiscente, que las demás la
esquivan, pues no le llegan ni a uno de sus vértices literales. Te traigo una
ofrenda en forma de corazón, pero sólo si me la intercambias por lo mismo. Así,
el destino compone tan hermosa sintonía, la simpleza de dos corazones latiendo
semejantes, como tambores lejanos, retumbando sobre la almohada.
Sinceramente dudo que fuese capaz de tallar tan bellas
palabras en cualquier papel, si no fuese gracias a la inspiración con la que
adornas mi estancia en este tren tan colorido de dos pasajeros. ¿Dónde nos
detendremos? No creo que eso ocurra, pues camina con el arte del amor, en vez
de gasolina. Sé que mis letras jamás serán una bella canción, pero van
dedicadas a ti, con todo mi corazón. TÚ con tilde en la u, un imposible
acentuado en realidad.
Tienes todas las papeletas posibles, te las regalo, tú
eres mi lotería, la ecuación perfecta, sin solución, una división imperfecta,
que multiplica mis sentidos. La suma de todos mis sentimientos para restar cada
tristeza.
Abre mi diccionario, la primera palabra es tu amor,
seguida de la felicidad que cicatriza mis heridas, esa cortina de color que
empaña el gris ocasional.
Más de lo que imaginaba, un para siempre, o mejor, una
eternidad; Hasta el infinito nos envidia, incluso el mejor autor, copia tan
hermosas poesías. Yo se las cedo, que se apodere de sus líneas, que las copie,
las publique como suyas. Me da todo tan igual, porque te tengo a ti, donde
encuentro todo aquello a lo que me quiero dedicar.
miércoles, 7 de enero de 2015
miércoles, 31 de diciembre de 2014
lunes, 29 de diciembre de 2014
Rimas
Tengo una mierda
de micrófono en el bolsillo,
incapaz de hacerte
llegar las palabras que decirte necesito
Pero hay otra opción
más eficaz,
Cuando te vea por
la calle lo verás
En grupo vas de
depredador,
Pero sólo eres la
presa, un perdedor
No importa si
tienes más,
prefiero tener
menos, y saberlo aprovechar
Mejor ni hablemos
de humildad,
En ese tema tu
eres pobre, yo majestad
¿Qué por qué acuda
a rimar?
Porque chillando
sería muy vulgar
Ahora ya lo sabes,
tú no eres nadie
Si incapaz eres de
con los demás contar
martes, 23 de diciembre de 2014
viernes, 19 de diciembre de 2014
Recuérdame
-
Veo que desde que te visité la última vez, estás
escribiendo un diario. Es una forma muy buena para recordar todo sin olvidar
nada. Te sirve también para conocerte a ti mismo.
+
¿Quién eres? Tu rostro me resulta
familiar, pero no logro saber exactamente tu identidad. Espera que voy a mirar en
mis anotaciones
-
Soy tu nieto. El único que tienes.
+ Ah sí. Aquí en la página cuatro está. El
chico alto, de pelo rizado y rubio, con ojos azules es mi nieto Luis. Ya
recuerdo. Y no me visitas desde hace exactamente tres días.
-
Me sorprendes. Puede que en ocasiones te olvides
de mí, pero gracias a ese diario, puedes recordar todo con detalle. Es un gran
paso hacia delante; Y quién sabe si más adelante no lo necesites tanto.
+ Una persona del centro, me propuso la
idea. Afirmó varias veces que me ayudaría a plasmar momentos y recordar lo que
hacía diariamente. Es como una enciclopedia de mi vida. Pero hay una respuesta
que no encuentro en dichas líneas.
-
Dime abuelo, escucho atentamente.
+ Puede que pronto no recuerde nada, que
quizás ni exista en esta vida, pues conozco la gravedad de mi enfermedad, pero
por el momento, pienso en antigüos pedazos del pasado, cuando tu y yo salíamos
a dar paseos, pasábamos las navidades juntos… Yo siempre estuve contigo en todo
momento, nunca pedía nada, pero ahora cuando yo sí que necesito, me dejas en
este centro, al olvido, y aunque vienes muy a menudo, yo necesito pasar los
últimos momentos de mi vida a tu lado, pues eres lo único que me queda en este
mundo. Tú no estás sólo; Tienes familia e hijos, pero yo no tengo más que a ti.
Sé que puedo ser un estorbo, un quebradero de cabeza, pues soy como un niño
pequeño, pero tú una vez fuiste pequeño y jamás te dejé sólo. Acaso ¿Es mucho
pedir? Soy un viejo en sus últimos capítulos, pero eso sí soy capaz de
preguntármelo, cuando realmente recuerdo a mi nieto.
-
Ciertamente, podría excusarme de alguna forma,
pero tus palabras me han conmovido. Están colmadas de sinceridad y de razón. No
valdría decir que con el trabajo y la familia no tendría tiempo para ti, porque
la verdad es que para ti siempre podía sacar tiempo, al igual que tú antaño, me
lo dedicaste. Lo siento mucho.
+ No te preocupes, es de sabios rectificar,
además puedo ponerme en tu situación. Cuidarme a mí requiere mucha paciencia,
no es fácil. Recuerdo la primera página de mi diario, en la que pone: No debo
rendirme, ni aunque no sepa quién soy. A veces recuerdo que tengo setenta y
ocho años; Otras me miro en el espejo de la salita y veo alguien viejo,
arrugado, que ni siquiera identifico. Es lo que me ha tocado vivir, tanto a mí
como a miles de personas en mi situación. Sólo quiero sentir que no estoy sólo
en esto, aunque sea basándome en unas páginas de papel reciclado. ¿Entiendes?
+
Sí que entiendo, pero ¿Sabes qué? Te doy las gracias por cuidarme tanto
tiempo, por quererme, y ahora por abrirme los ojos. He sido muy egoísta, porque
teniéndome a mí, nadie debe cuidar de ti, más que yo. Por eso vamos a hacer la
maleta, llenarla de tu vida, porque debo
pagar con mi dedicación, tantos años de tu entrega. A partir de ahora,
juntos, rellenaremos las páginas de tu diario, hasta el día que el soplo de tu
vida, se apague.
-
En este momento, el que se siente conmovido es
este pobre anciano. Sabía que no me fallarías. Por cierto… ¿Quién decías que eras?
+
Pues coge tu bastón, te ayudo a incorporarte y camino a tu definitivo
hogar, te lo cuento. ¡Vamos!.
-
¿Otra vez a cambiar de lugar? ¡Que pereza!
+ Tranquilo,
esta vez no es un hogar cualquiera. Es donde siempre tuviste que estar
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