miércoles, 21 de enero de 2015

Ruta Puente Río Grande - Mina Los Curas

Bonita y corta ruta para pasear por nuestro entorno minero. Plagada de fauna y detalles dignos de recorrer. De las últimas que me faltaban por realizar por la zona del Guindo-El Centenillo. Dejamos aparcado el coche en el puente del Río Grande y cruzamos una puerta cerrada que hay. A partir de ahí se abre un sendero que llegará hasta el mismísimo Puntal, aunque nosotros acabaremos en La Mina Los Curas. Muy cerca del comienzo encontramos una cavidad en la roca, con un pequeño altar dedicado a la Virgen de La Cabeza, donde personas dejan flores y demás. Curioso y algo que llama la atención a aquellos que no saben que en ese lugar se encuentra eso. Un poquito más adelante encontramos un socavón en la piedra, cuyo final desconozco, pues a las salidas de las minas hay que guardarles respeto, nunca sabes que puedes encontrar dentro. El sendero es perfectamente practicable, sin mucha pendiente; Idóneo para pasear tranquilamente, escuchando el arrullo de las aguas del Río Grande o Río los Curas. Pronto a la derecha podemos divisar la mina El Soldado, con su chimenea rojiza y cuadrada, y más a la derecha la imponente Culebrina, la cuál intentaremos visitar otro día. Nos sorprendió la presencia de muchos ciervos por la zona, llenando de belleza tan bonito paraje. Después de una pronunciada curva, encontramos restos de La Mina los Curas. Pero cuidado, un enorme pozo destapado a la derecha llamó nuestra atención. Lanzamos una piedra y nos asomamos con cuidado y era imponente el fondo que apenas se veía y lo que tardaba en caer la piedra. Hay que tener muchísimo cuidado con este tipo de pozos, porque no están lo suficientemente tapados y cualquier descuido puede ser fatal. Volvemos arriba y seguimos el sendero hasta llegar a la Mina Los Curas, caracterizada por sus grandes arenas y sus casas, además de la mejor vista del Soldado y La Culebrina. Siguiendo este camino podemos llegar al pozo del Macho, que visitaremos más adelante, por otro camino. Y también llegamos hasta la bomba del Centenillo y el Puntal, pero nosotros damos media vuelta porque ya estuvimos allí días atrás accediendo por el Centenillo. Y después de curiosear, comer algo y bajar al río, tocaba volver. Ruta totalmente recomendada.

viernes, 16 de enero de 2015

sábado, 10 de enero de 2015

Ecuación de amor



De adicciones y otras drogas, me empacho de tu sonrisa, cuyos efectos secundarios en mí, son recitados versos improvisados, que si faltasen, mi vida se borraría como las letras una vez escritas en la fina arena de playa. ¿Desde cuándo en mi cielo brilla una estrella así?
Tan pálida, a la vez tan luminiscente, que las demás la esquivan, pues no le llegan ni a uno de sus vértices literales. Te traigo una ofrenda en forma de corazón, pero sólo si me la intercambias por lo mismo. Así, el destino compone tan hermosa sintonía, la simpleza de dos corazones latiendo semejantes, como tambores lejanos, retumbando sobre la almohada.
Sinceramente dudo que fuese capaz de tallar tan bellas palabras en cualquier papel, si no fuese gracias a la inspiración con la que adornas mi estancia en este tren tan colorido de dos pasajeros. ¿Dónde nos detendremos? No creo que eso ocurra, pues camina con el arte del amor, en vez de gasolina. Sé que mis letras jamás serán una bella canción, pero van dedicadas a ti, con todo mi corazón. TÚ con tilde en la u, un imposible acentuado en realidad.
Tienes todas las papeletas posibles, te las regalo, tú eres mi lotería, la ecuación perfecta, sin solución, una división imperfecta, que multiplica mis sentidos. La suma de todos mis sentimientos para restar cada tristeza.
Abre mi diccionario, la primera palabra es tu amor, seguida de la felicidad que cicatriza mis heridas, esa cortina de color que empaña el gris ocasional.
Más de lo que imaginaba, un para siempre, o mejor, una eternidad; Hasta el infinito nos envidia, incluso el mejor autor, copia tan hermosas poesías. Yo se las cedo, que se apodere de sus líneas, que las copie, las publique como suyas. Me da todo tan igual, porque te tengo a ti, donde encuentro todo aquello a lo que me quiero dedicar.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Rimas



Tengo una mierda de micrófono en el bolsillo,
incapaz de hacerte llegar las palabras que decirte necesito

Pero hay otra opción más eficaz,
Cuando te vea por la calle lo verás

En grupo vas de depredador,
Pero sólo eres la presa, un perdedor

No importa si tienes más,
prefiero tener menos, y saberlo aprovechar

Mejor ni hablemos de humildad,
En ese tema tu eres pobre, yo majestad

¿Qué por qué acuda a rimar?
Porque chillando sería muy vulgar

Ahora ya lo sabes, tú no eres nadie
Si incapaz eres de con los demás contar


viernes, 19 de diciembre de 2014

Recuérdame




-          Veo que desde que te visité la última vez, estás escribiendo un diario. Es una forma muy buena para recordar todo sin olvidar nada. Te sirve también para conocerte a ti mismo.

 +      ¿Quién eres?  Tu rostro me resulta familiar, pero no logro saber exactamente tu identidad. Espera que voy a mirar en mis anotaciones

-          Soy tu nieto. El único que tienes.

+      Ah sí. Aquí en la página cuatro está. El chico alto, de pelo rizado y rubio, con ojos azules es mi nieto Luis. Ya recuerdo. Y no me visitas desde hace exactamente tres días.

-          Me sorprendes. Puede que en ocasiones te olvides de mí, pero gracias a ese diario, puedes recordar todo con detalle. Es un gran paso hacia delante; Y quién sabe si más adelante no lo necesites tanto.

+      Una persona del centro, me propuso la idea. Afirmó varias veces que me ayudaría a plasmar momentos y recordar lo que hacía diariamente. Es como una enciclopedia de mi vida. Pero hay una respuesta que no encuentro en dichas líneas.

-          Dime abuelo, escucho atentamente.

+      Puede que pronto no recuerde nada, que quizás ni exista en esta vida, pues conozco la gravedad de mi enfermedad, pero por el momento, pienso en antigüos pedazos del pasado, cuando tu y yo salíamos a dar paseos, pasábamos las navidades juntos… Yo siempre estuve contigo en todo momento, nunca pedía nada, pero ahora cuando yo sí que necesito, me dejas en este centro, al olvido, y aunque vienes muy a menudo, yo necesito pasar los últimos momentos de mi vida a tu lado, pues eres lo único que me queda en este mundo. Tú no estás sólo; Tienes familia e hijos, pero yo no tengo más que a ti. Sé que puedo ser un estorbo, un quebradero de cabeza, pues soy como un niño pequeño, pero tú una vez fuiste pequeño y jamás te dejé sólo. Acaso ¿Es mucho pedir? Soy un viejo en sus últimos capítulos, pero eso sí soy capaz de preguntármelo, cuando realmente recuerdo a mi nieto.
-          Ciertamente, podría excusarme de alguna forma, pero tus palabras me han conmovido. Están colmadas de sinceridad y de razón. No valdría decir que con el trabajo y la familia no tendría tiempo para ti, porque la verdad es que para ti siempre podía sacar tiempo, al igual que tú antaño, me lo dedicaste. Lo siento mucho.

+      No te preocupes, es de sabios rectificar, además puedo ponerme en tu situación. Cuidarme a mí requiere mucha paciencia, no es fácil. Recuerdo la primera página de mi diario, en la que pone: No debo rendirme, ni aunque no sepa quién soy. A veces recuerdo que tengo setenta y ocho años; Otras me miro en el espejo de la salita y veo alguien viejo, arrugado, que ni siquiera identifico. Es lo que me ha tocado vivir, tanto a mí como a miles de personas en mi situación. Sólo quiero sentir que no estoy sólo en esto, aunque sea basándome en unas páginas de papel reciclado. ¿Entiendes?


+      Sí que entiendo, pero ¿Sabes qué? Te doy las gracias por cuidarme tanto tiempo, por quererme, y ahora por abrirme los ojos. He sido muy egoísta, porque teniéndome a mí, nadie debe cuidar de ti, más que yo. Por eso vamos a hacer la maleta, llenarla de tu vida, porque debo  pagar con mi dedicación, tantos años de tu entrega. A partir de ahora, juntos, rellenaremos las páginas de tu diario, hasta el día que el soplo de tu vida, se apague.

-          En este momento, el que se siente conmovido es este pobre anciano. Sabía que no me fallarías. Por cierto… ¿Quién decías que eras?

+      Pues coge tu bastón, te ayudo a incorporarte y camino a tu definitivo hogar, te lo cuento. ¡Vamos!.

-          ¿Otra vez a cambiar de lugar? ¡Que pereza!

+      Tranquilo, esta vez no es un hogar cualquiera. Es donde siempre tuviste que estar