martes, 28 de enero de 2014

La Nube y La Silueta


Aquella flamante nube,
Paseaba por el cielo abrileño.
Se creía una don nadie,
Sin ninguna hermosura ni talento

Vivía enamorada de una silueta,
Que caminaba bajo ella,
Casi siempre persiguiéndola.
Sin poder alcanzarla, sin rostro, pero bella

Cuando el sol hacía acto de presencia,
A todas partes la seguía
Por lo que afirmaba
Que si iba tras ella es porque la amaría

Valiente ignorancia la suya,
Pues lo que amaba era su propia sombra
Su reflejo clavado en la tierra,
Inculcado por el sol bajo su alfombra

Sólo que no se daba cuenta
de su valía, de su pureza
de que lo natural es belleza
No confiaba en lo que ella era

Seguro que tan valiosa nube
No amaría su silueta si supiera
Que no es mas que su reflejo,
El de un nimbo gris cualquiera

En ocasiones es mejor carecer de sabiduría
Así siempre estará enamorada de sí misma
Jamás lo sabrá, pero tendrá su amor
Pegado a metros bajo su estela, en su marisma

Y es que para amar
Hay que empezar por amarse
A sí mismo
Así alguna vez lograrán amarte



Home Run



Miedo no, pánico es lo que tenía cuando aquella vez me tocaba batear delante de miles de personas gritando a su libre albedrío. Sabía que si lo hacía mal, que si fallaba, me abuchearían y sería el hazme reír de todo el público, además de la comidilla del vestuario. El caso es que yo sabía que podía hacerlo, pues en los entrenamientos muchas ocasiones lo lograba…Tan sólo estaba en mi mente, influenciado por lo que pensaran los demás. Además estaba en el campo por la lesión de un compañero, ni siquiera contaban conmigo para estar hoy en el partido, pero quizás fuese una señal, “la oportunidad”, el tren que sólo pasa una vez.
Nadie creía que fuese capaz de golpear, más siendo la bola que podía hacernos ganar o perder el partido. La presión me ganaba el pulso, el canguelo me recorría el cuerpo entero, temblaba como una gelatina a punto de ser comida. “Espabila” – Me dije -
Pero entonces cerré los ojos, hice oídos sordos y me concentré. Lo importante no era ni mucho menos el partido, sino que yo superase mis miedos y lograra la confianza suficiente en mí mismo para alcanzar mi objetivo.
Me daba igual que se mofasen de mí, que me hicieran creer que no valía para ese deporte, pues yo sabía que era totalmente falso. Yo soy quien decide donde puedo o no puedo llegar, está dentro de mí.
Miré fijamente al pitcher a los ojos, tornando la mirada a la grada, sonriendo levemente diciéndome para mi adentro: “YO PUEDO HACERLO”.
La bola giraba en dirección hacia mí, esperé el momento adecuado y golpeé… Home Run. Muchos me felicitaron por haberles echo ganar el partido, pero yo había ganado otro partido distinto; El que libraba contra mí mismo.

No permitas que nada te achante, ni tengas miedo a fallar, pues hay veces que has de fallar para después dar con el acierto. No te dejes llevar por lo que piensen los demás, pues lo que importa es saber quién eres tú, y donde están tus límites


viernes, 24 de enero de 2014

Cambios



Cambios al instante, rumbos desestimados, valores inalcanzables, silencios que alcanzan importancia ante palabras inútiles.
Un cielo incapaz de tocarse, pero sí sentirse como si estuvieras por encima.
Razones para intercambiar tu vida por segundos a tu laito, mares cuya marea rebosa de felicidad, soldados marineros, intercalados hasta las entrañas.
Vacíos recargados con abrazos que yacían prisioneros, descalzos de otros brazos que los rodeasen con su ternura.
Cómplice errante , divagador de dulces sensaciones que atraviesan fulminantes el pecho. Guerrero, que dispara piropos para emocionar tu tímpano vibrante.
Luchar por exprimir una vida juntos, sonsacando hasta el más escondido detalle sobre tu tesón mojado.
Reglas inútiles plasmadas sobre un papel oxidado, cuya mejor baza es saltárselas, escribiendo locuras únicas, para huir de la rutina y de la similitud con el resto.
Miradas que sólo ambos entendemos su significado, que paralelamente a ellas nos sonreímos desbordando sentimientos.
Palmas de manos marcadas, que se buscan inconscientemente porque necesitan la correspondencia de su calor.
Cambios de por vida, rumbos permanentes, valorar lo que se tiene, silencios que respiran aromas de besos, ante la fragancia del amor.


domingo, 19 de enero de 2014

I Festival Benéfico a favor del Parkinson

Mi humilde contribución con esta enorme causa. Por su labor humana y gran esfuerzo


Descripción de un momento



El fuego de la chimenea se extingue lentamente entre cuatro paredes de cristal, quedando cenizas aun capaces de caldear el ambiente, sin llamas, permaneciendo la habitación iluminada por el haz de luz halógena del acuario, más el típico sonido de las burbujas que emite el motorcillo del oxígeno.
Se produce un contraste de ideas cuando la difuminada luz anaranjada de las farolas callejeras enrevesa la pálida cortina del habitáculo., apenas en unos metros cuadrados de espacio.
La comodidad de un sofá nos mantiene cobijados, ante las plácidas caricias que se otorgan nuestros dedos, mano con mano, sintiendo tu fuerte respiración sobre mi oreja izquierda, esbozando una ligera sonrisa mientras observas lo que escribo.
¿Cuál es el truco del momento? Es tan sencillo como que cerrando los ojos podría teletransportarme a cualquier punto del mundo; Que si desaparecieras, me desvanecería contigo, pero lo más curioso es que no sería Magia, sería AMOR


sábado, 18 de enero de 2014

3 a.m



Tres de la mañana; Desvelo perturbador, parece que llueve ligeramente, pues únicamente alcanzo a escuchar el clic clac de gotas careciendo de fuerza, quizás porque estoy tapado hasta la nuca, escondido del frío que azota fuera.
Me levanto con ambos pies en el suelo, mi sensación térmica cae en picado, calzándome con mis viejas zapatillas, en ese momento heladas como témpanos.
Quizás una leve pesadilla me ha impulsado a despertarme, aunque no lo recuerdo claramente. Aprovecho para asomarme por el cristal de la ventana, el cuál permanece humedecido y con mucho vaho. Restriego con mi mano para observar con más claridad, aunque en segundos se empaña de nuevo. Por la rendija de la persiana, observo las ondas que se dibujan en los charcos, efectivamente, con muy poca energía.
Recorro el pasillo a oscuras, tentando las paredes, en esta ocasión mis guías hacia el lavabo. Tengo una sensación de mareo recorriéndome el cuerpo.
Por el ventanal del aseo, observo un cielo rojizo, borroso, más triste que los árboles a finales de la estación otoñal. Pero a la vez me causa paz.
De vuelta a la cama, cierro la puerta de mi habitación al pasar, resquebrajando el silencio con un chirrido sacado de una película de terror.
Me doy cuenta de que me había dejado el ordenador encendido, pues los leds del ratón y el botón de ON engrandecen mi sombra en la pared de enfrente.
Sólo cuatro minutos han transcurrido. Me despojo de las zapatillas, que ya desprenden calor humano, me introduzco lentamente en la cama, adormilado, buscando, como siempre, el lado derecho de la almohada. Cierro los ojos, el repicar de la lluvia cesa, pienso en ti, sonrío, vuelvo a conciliar el sueño.


miércoles, 15 de enero de 2014

Cualquier Momento



Cualquier momento es bueno para sorprenderte, impregnándome con tu cara de asombro, risueña, soñadora, que mejor que hacerte feliz…
No existen fechas en mi calendario, pues todos los días a tu lado, son exactamente igual de importantes; Una vida se mide por todos los momentos, no por números imprecisos
Cualquier diálogo que mantengamos merece ser interrumpido por un beso robado, cualquier fragmento del tiempo debe pararse para regalarte un abrazo.
Y yo me pregunto: ¿Qué sería de mi vida sin ti? Que te has convertido en todo, pues mi esencia está compuesta por tu olor, tu respiración, tus silencios, tus caricias.
Si me tocas, me teletransportas a un lugar donde los problemas desaparecen, donde el amor se multiplica, donde caminamos por una alfombra de sueños real.
Cualquier mañana es buena para dejarte unos buenos días especiales, para que tu sonrisa permanezca el resto del día, o regalarte pequeños detalles para que te cobijes en sus buenas intenciones.
Sabes que un minuto puede cambiar nuestras vidas, porque cualquier segundo es bueno para gritarte que te quiero imprevistamente, sin que ocultes tus mejillas ruborizadas.
Cuentan con seguridad que una persona no puede cambiar el mundo, pero tú, mi pequeña alma gemela has cambiado el mío. Tan sólo siendo tú misma has logrado enamorarme hasta extremos inexplorados.
Por eso, cualquier porción del reloj es buena para extrañarte, para pasear bajo la lluvia, susurrarnos caricias bajo una capa bipolar de estrellas…
Puedo pasarme horas y horas pensando en ti, entendiendo que cualquier momento era bueno para que tus ojos amanecieran junto a los míos.
Lo maravilloso de la vida es que nunca sabes lo que puede ocurrirte, en este caso, que tu hayas aterrizado a mi vera; Porque cualquier momento es bueno para que cambie tu destino.


Invierno, ríos y gotas