miércoles, 29 de enero de 2014
martes, 28 de enero de 2014
La Nube y La Silueta
Aquella flamante
nube,
Paseaba por el cielo
abrileño.
Se creía una don
nadie,
Sin ninguna hermosura
ni talento
Vivía enamorada de
una silueta,
Que caminaba bajo
ella,
Casi siempre
persiguiéndola.
Sin poder alcanzarla,
sin rostro, pero bella
Cuando el sol hacía
acto de presencia,
A todas partes la
seguía
Por lo que afirmaba
Que si iba tras ella
es porque la amaría
Valiente ignorancia
la suya,
Pues lo que amaba era
su propia sombra
Su reflejo clavado en
la tierra,
Inculcado por el sol
bajo su alfombra
Sólo que no se daba
cuenta
de su valía, de su
pureza
de que lo natural es
belleza
No confiaba en lo que
ella era
Seguro que tan
valiosa nube
No amaría su silueta
si supiera
Que no es mas que su
reflejo,
El de un nimbo gris
cualquiera
En ocasiones es mejor
carecer de sabiduría
Así siempre estará
enamorada de sí misma
Jamás lo sabrá, pero
tendrá su amor
Pegado a metros bajo
su estela, en su marisma
Y es que para amar
Hay que empezar por
amarse
A sí mismo
Así alguna vez
lograrán amarte
Home Run
Miedo no, pánico es lo que tenía cuando aquella vez me
tocaba batear delante de miles de personas gritando a su libre albedrío. Sabía
que si lo hacía mal, que si fallaba, me abuchearían y sería el hazme reír de
todo el público, además de la comidilla del vestuario. El caso es que yo sabía
que podía hacerlo, pues en los entrenamientos muchas ocasiones lo lograba…Tan
sólo estaba en mi mente, influenciado por lo que pensaran los demás. Además
estaba en el campo por la lesión de un compañero, ni siquiera contaban conmigo
para estar hoy en el partido, pero quizás fuese una señal, “la oportunidad”, el
tren que sólo pasa una vez.
Nadie creía que fuese capaz de golpear, más siendo la bola
que podía hacernos ganar o perder el partido. La presión me ganaba el pulso, el
canguelo me recorría el cuerpo entero, temblaba como una gelatina a punto de
ser comida. “Espabila” – Me dije -
Pero entonces cerré los ojos, hice oídos sordos y me
concentré. Lo importante no era ni mucho menos el partido, sino que yo superase
mis miedos y lograra la confianza suficiente en mí mismo para alcanzar mi
objetivo.
Me daba igual que se mofasen de mí, que me hicieran creer
que no valía para ese deporte, pues yo sabía que era totalmente falso. Yo soy
quien decide donde puedo o no puedo llegar, está dentro de mí.
Miré fijamente al pitcher a los ojos, tornando la mirada a
la grada, sonriendo levemente diciéndome para mi adentro: “YO PUEDO HACERLO”.
La bola giraba en dirección hacia mí, esperé el momento
adecuado y golpeé… Home Run. Muchos me felicitaron por haberles echo ganar el
partido, pero yo había ganado otro partido distinto; El que libraba contra mí
mismo.
No permitas que nada te achante, ni tengas miedo a fallar,
pues hay veces que has de fallar para después dar con el acierto. No te dejes llevar
por lo que piensen los demás, pues lo que importa es saber quién eres tú, y
donde están tus límites
viernes, 24 de enero de 2014
Cambios
Cambios al instante, rumbos desestimados, valores
inalcanzables, silencios que alcanzan importancia ante palabras inútiles.
Un cielo incapaz de tocarse, pero sí sentirse como si
estuvieras por encima.
Razones para intercambiar tu vida por segundos a tu laito,
mares cuya marea rebosa de felicidad, soldados marineros, intercalados hasta
las entrañas.
Vacíos recargados con abrazos que yacían prisioneros,
descalzos de otros brazos que los rodeasen con su ternura.
Cómplice errante , divagador de dulces sensaciones que
atraviesan fulminantes el pecho. Guerrero, que dispara piropos para emocionar
tu tímpano vibrante.
Luchar por exprimir una vida juntos, sonsacando hasta el más
escondido detalle sobre tu tesón mojado.
Reglas inútiles plasmadas sobre un papel oxidado, cuya mejor
baza es saltárselas, escribiendo locuras únicas, para huir de la rutina y de la
similitud con el resto.
Miradas que sólo ambos entendemos su significado, que
paralelamente a ellas nos sonreímos desbordando sentimientos.
Palmas de manos marcadas, que se buscan inconscientemente
porque necesitan la correspondencia de su calor.
Cambios de por vida, rumbos permanentes, valorar lo que se
tiene, silencios que respiran aromas de besos, ante la fragancia del amor.
domingo, 19 de enero de 2014
I Festival Benéfico a favor del Parkinson
Mi humilde contribución con esta enorme causa. Por su labor humana y gran esfuerzo
Descripción de un momento
El fuego de la chimenea se extingue lentamente entre cuatro
paredes de cristal, quedando cenizas aun capaces de caldear el ambiente, sin
llamas, permaneciendo la habitación iluminada por el haz de luz halógena del
acuario, más el típico sonido de las burbujas que emite el motorcillo del
oxígeno.
Se produce un contraste de ideas cuando la difuminada luz
anaranjada de las farolas callejeras enrevesa la pálida cortina del
habitáculo., apenas en unos metros cuadrados de espacio.
La comodidad de un sofá nos mantiene cobijados, ante las
plácidas caricias que se otorgan nuestros dedos, mano con mano, sintiendo tu
fuerte respiración sobre mi oreja izquierda, esbozando una ligera sonrisa
mientras observas lo que escribo.
¿Cuál es el truco del momento? Es tan sencillo como que
cerrando los ojos podría teletransportarme a cualquier punto del mundo; Que si
desaparecieras, me desvanecería contigo, pero lo más curioso es que no sería
Magia, sería AMOR
sábado, 18 de enero de 2014
3 a.m
Tres de la mañana; Desvelo perturbador, parece que llueve
ligeramente, pues únicamente alcanzo a escuchar el clic clac de gotas
careciendo de fuerza, quizás porque estoy tapado hasta la nuca, escondido del
frío que azota fuera.
Me levanto con ambos pies en el suelo, mi sensación térmica
cae en picado, calzándome con mis viejas zapatillas, en ese momento heladas
como témpanos.
Quizás una leve pesadilla me ha impulsado a despertarme,
aunque no lo recuerdo claramente. Aprovecho para asomarme por el cristal de la
ventana, el cuál permanece humedecido y con mucho vaho. Restriego con mi mano
para observar con más claridad, aunque en segundos se empaña de nuevo. Por la rendija
de la persiana, observo las ondas que se dibujan en los charcos, efectivamente,
con muy poca energía.
Recorro el pasillo a oscuras, tentando las paredes, en esta
ocasión mis guías hacia el lavabo. Tengo una sensación de mareo recorriéndome
el cuerpo.
Por el ventanal del aseo, observo un cielo rojizo, borroso,
más triste que los árboles a finales de la estación otoñal. Pero a la vez me
causa paz.
De vuelta a la cama, cierro la puerta de mi habitación al
pasar, resquebrajando el silencio con un chirrido sacado de una película de
terror.
Me doy cuenta de que me había dejado el ordenador encendido,
pues los leds del ratón y el botón de ON engrandecen mi sombra en la pared de
enfrente.
Sólo cuatro minutos han transcurrido. Me despojo de las
zapatillas, que ya desprenden calor humano, me introduzco lentamente en la
cama, adormilado, buscando, como siempre, el lado derecho de la almohada.
Cierro los ojos, el repicar de la lluvia cesa, pienso en ti, sonrío, vuelvo a conciliar
el sueño.
miércoles, 15 de enero de 2014
Cualquier Momento
Cualquier momento es bueno para sorprenderte, impregnándome
con tu cara de asombro, risueña, soñadora, que mejor que hacerte feliz…
No existen fechas en mi calendario, pues todos los días a tu
lado, son exactamente igual de importantes; Una vida se mide por todos los
momentos, no por números imprecisos
Cualquier diálogo que mantengamos merece ser interrumpido
por un beso robado, cualquier fragmento del tiempo debe pararse para regalarte
un abrazo.
Y yo me pregunto: ¿Qué sería de mi vida sin ti? Que te has convertido
en todo, pues mi esencia está compuesta por tu olor, tu respiración, tus
silencios, tus caricias.
Si me tocas, me teletransportas a un lugar donde los
problemas desaparecen, donde el amor se multiplica, donde caminamos por una
alfombra de sueños real.
Cualquier mañana es buena para dejarte unos buenos días
especiales, para que tu sonrisa permanezca el resto del día, o regalarte
pequeños detalles para que te cobijes en sus buenas intenciones.
Sabes que un minuto puede cambiar nuestras vidas, porque
cualquier segundo es bueno para gritarte que te quiero imprevistamente, sin que
ocultes tus mejillas ruborizadas.
Cuentan con seguridad que una persona no puede cambiar el
mundo, pero tú, mi pequeña alma gemela has cambiado el mío. Tan sólo siendo tú
misma has logrado enamorarme hasta extremos inexplorados.
Por eso, cualquier porción del reloj es buena para
extrañarte, para pasear bajo la lluvia, susurrarnos caricias bajo una capa
bipolar de estrellas…
Puedo pasarme horas y horas pensando en ti, entendiendo que
cualquier momento era bueno para que tus ojos amanecieran junto a los míos.
Lo maravilloso de la vida es que nunca sabes lo que puede
ocurrirte, en este caso, que tu hayas aterrizado a mi vera; Porque cualquier
momento es bueno para que cambie tu destino.
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